20 de Diciembre
1820
San Martín escribe una extensa carta al arzobispo de Lima, monseñor Barto-lomé Heras, desde Huaura, en la cual le habla del gran movimiento por la libertad que se nota en el pueblo peruano. Textualmente le dice en uno de sus párrafos:?Sin los consuelos que proporciona la religión que profesamos, la exasperación de estos infelices habitantes se habría convertido en despecho y es sin duda uno de los ma-yores bienes que aquella ha producido el proporcionarles en sus mismas desgracias el ejercicio de una virtud cuyo influjo es suavizar los males mas terribles. Pero de diez años a esta parte las cosas han llegado a ese extremo que tarde o temprano es el término de todo lo humano: usted conoce que esta no es obra mía, ni de los hombres que en distintas partes han subrogado la autoridad del Rey; es obra del tiempo y de los sucesos que se han encadenado por más de tres siglos: yo no soy sino un instrumento del destino de mi país y para llenarlo de un modo digno quisiera poder evitar toda efusión de sangre, porque al fin, todos los que perezcan en la lucha por una y otra parte, profesan una misma fe y reconocen los mismos principios. Usted ve cual ha sido hasta aquí el progreso de mis armas y la poca fortuna que ha tenido el virrey así por mar como por tierra?.

?Los pueblos, apenas aparecía en esta costa, se han puesto bajo la protección de mi ejército, y a esta fecha no hay un solo pueblo desde aquí hasta Panamá que no haya cambiado la forma de gobierno. En una guerra en que la opinión vale más que la fuerza, las armas y la resistencia pueden aumentar las desgracias, más no poner término a la revolución?.

Termina expresando su deseo de que se adoptase un partido que asegurando la independencia del país?inevitable en todo evento?pusiese término a las desgra-cias públicas y precaviese el desorden que las vicisitudes de la guerra causan naturalmente, familiarizando a los pueblos con la venganza y la ferocidad. Es tiempo de no equivocarse sobre el estado del Perú y sobre las miras con que yo he venido.

?Hasta aquí mis armas no han afligido a ningún inocente y los mismos a quienes la suerte de la guerra sujetaba al rigor ordinario de sus leyes, han encontrado en mi un protector y algunas veces un amigo; sobre todo han merecido mi primera atención y respeto los ministros del santuario dondequiera que se me han presentado, aun siendo mis opiniones contrarias al espíritu general del país?.

1821
Desde Concepción el general Canterac contesta oficial y confidencialmente a San Martín a su oficio del Día 11, diciéndole que no obstante sus deseos humani-tarios, no le es posible entrar en negociaciones por no estar debidamente autorizado por el virrey La Serna para efectuar un tratado de tanto interés.

1930
Se inaugura en Caracas el monumento destinado a perpetuar la grandeza del Libertador de la Argentina, Chile, Perú y Ecuador.