22 de Diciembre
1818
Lord Cochrane es nombrado jefe de la escuadra de Chile.

1819
San Martín ??que había pasado todo este año acosado por sus recrudes-cencias reumatismales? escribe al gobernador de Córdoba, doctor Manuel Antonio de Castro:?Antes de ayer regresé del campo algo más convaleciente de un ataque furioso de reumatismo, que me cargó el pecho y me tuvo en bastante riesgo; si mi mejoría continua, pienso pasar en toda la semana entrante a tomar los baños de Cauquenes, única esperanza que ?según los facultativos opinan? me queda de poder recuperar mi salud?.

?Consecuente al escandaloso movimiento del Tucumán me he visto en la necesidad de suspender parte de la marcha de la división hasta esperar nuevas órdenes de nuestro gobierno a quien le tengo dado parte; sin embargo de esto, he hecho ade-lantar un escuadrón de Granaderos a Caballo a la provincia de su mando y lo verifi-caran los otros dos en el momento que reciban sus vestuarios que ya han salido de ésta para San Luis?.

1825
Después de 42 años de servicios, el coronel graduado D. Manuel Tadeo de San Martín es autorizado por la Junta de Purificación para entrar en el retiro militar.

El 21 de Abril de 1826 solicitó el gobierno del castillo de Santa Isabel de los Pasajes, lo que le concedió Fernando VII en el mismo año. Debió fallecer en Valencia en 1851.

1832
San Martín escribe a O'Higgins, diciéndole:?El cólera nos invadió a fines del citado mes (Marzo) y mi hija fue atacada del modo más terrible: yo caí enfermo de la misma epidemia tres días después.

Figúrese usted cual sería nuestra situación, no teniendo por toda compañía más que una criada; afortunadamente el día antes de la enfermedad de Mercedes el hijo mayor de nuestro amigo el difunto general Balcarce había llegado de Londres?se hallaba en nuestra compañía y paraba en nuestra casita de campo en que estába-mos dos leguas y media de esta capital (Paris)- y este fue nuestro redentor, y sin sus esmerosos cuidados hubiéramos sucumbido. Mercedes se repuso al mes, pero yo atacado al principio de la convalecencia de una enfermedad gástrica intestinal que me ha tenido al borde del sepulcro y que me ha hecho sufrir inexplicables padecimientos por el espacio de siete meses; en fin los baños minerales de Aix, en Sabo-ya, que fui a tomar en Septiembre pasado me han repuesto y aliviado algún tanto?.

San Martín residía en esta época en Montmorency, cerca de Paris.

?He recibido, casi al mismo tiempo, el duplicado de la suya de 2 de 0ctubre del año pasado, y la de 24 de Junio del presente, de los tres libramientos de mil pesos cada uno, que han sido satisfechos religiosamente por los señores Baring. Un millón de gracias a usted y al amigo Alvarez por esta oportuna remesa: ella solo me ha propor-cionado satisfacer parte de los nuevos empeños que había contraído en mi penosa y larga enfermedad, sino que también ha contribuido a realizar mis más deseadas esperanzas. Hace cinco años que había formado el proyecto de unir a mi hija al joven Balcarce. Hijo mayor de nuestro honrado y difunto amigo ya citado, y agregado a la legación de Buenos Aires en Londres, su juiciosidad no guarda proporción en su edad de 24 años; amable, instruido y aplicado, ha sabido hacerse amar y respetar de cuantos lo han tratado él no posee mas bienes de fortuna que una honradez a toda prueba, he aquí todo lo que yo he deseado para hacer la felicidad de Mercedes.

Mi plan era que su unión se realizase a mi regreso a América, o por mejor decir, de aquí a dos años; pero visto el estado de mi salud, he anticipado esta época calculan-do el estado en que quedaría mi hija si llegase a faltar su padre: así es que su enla-ce se ha realizado hace nueve días?.

1832
San Martín escribe al Dr. Mariano Alvarez, de Lima, diciéndole:?El más poderoso motivo para mi, es esperar que se haga en Buenos Aires la elección de presiden-te, pues tanto los corifeos del partido enemigo de la actual administración como los del partido unitario me escriben que mi presencia es necesaria para salvar al país de la espantosa tiranía con que los oprime el gobierno. Ahora bien, usted debe calcular que habiendo resuelto morir antes que encargarme de ningún mando político y por otra parte conociendo a los hombres más influyentes en Buenos Aires y su larga carrera de revoluciones y picardías, como las injustas imputaciones que hacen a la actual administración, yo no me apresuraré a acceder a sus demandas para servir de pantalla a sus ambiciones; por otra parte, el bien que ellos suponen pueda hacer el general San Martín encargándose del mando, no es otra que el de su interés parti-cular, creyendo sacar de mí más ventaja que del actual gobierno. Pero admírese usted hasta el grado que ha llegado la imprudencia de ciertos hombres. Uno de los que me escriben con más empeño para decidirme a partir es el mismo que hallándome en Lima y habiendo corrido en Buenos Aires la noticia de mi fallecimiento hizo en el célebre papel La Centinela mi oración fúnebre siguiente: El general San Martín fue la primera espada de Sudamérica, el primer tirano y el asesino de sus conciuda-anos Yo le he contestado simplemente que un tirano y asesino no era digno de mandar a hombres libres?.

?Protesto a usted, mi buen amigo, que cada vez que piense que a mi regreso de Buenos Aires puede ser envuelto en una guerra civil, a pesar de mi propósito firme y mismo de no sólo no mezclarme en sus dimensiones sino de no admitir mando políti-co, mi bilis se exalta y me pongo de un humor insoportable. Ya no hay remedio?.

Es preciso volverme a unir a mi hija en aquel país. Si no encuentre en él, ni en Men- doza, las seguridades de tranquilidad que desee, me iré con mi familia a otro punto bien sea en Chile, Perú o Guayaquil.

1849
El Diario LA PRESSE de Paris reproduce la carta que escribiera San Martín desde Nápoles al caballero inglés Jorge Federico Dickson, el 28 de Diciembre de 1845.