23 de Diciembre
1849
A raíz de la reproducción de su carta en el Diario LA PRESSE de Paris, el día anterior, San Martín escribe al Ministro de Obras Publicas de Francia, lo siguiente: Cuando tuve el honor de hacer vuestro conocimiento en la casa de Madame Aguado, estaba muy distante de creer que debía algún día escribiros sobre asuntos políticos pero la posición que hoy ocupáis y una carta que el Diario LA PRESSE, acaba de reproducir el 22 de este mes, carta que había escrito en 1845 al señor Dickson sobre la intervención unida de la Francia y la Inglaterra en los negocios del Plata y que se publicó sin mi consentimiento en esa época en los diarios ingleses, me obligan a confirmaros su autenticidad y aseguraros nuevamente que la opinión que entonces tenía no solamente es la misma aún, sino que las actuales circunstancias en que la Francia se encuentra sola, empeñada en la contienda, vienen a darle una nueva consagración.

?Estoy persuadido que esta cuestión es más grave que lo que se la supone general-mente; y los once años de guerra por la independencia americana durante los que he comandado en jefe los ejércitos de Chile, del Perú y de las Provincias de la Confederación Argentina me han colocado en situación de poder apreciar las dificultades enormes que ella presenta y que son debidas a la posición geográfica del país, al carácter de sus habitantes y a su inmensa distancia de la Francia. Nada es imposi-ble al poder francés y a la intrepidez de sus soldados; más antes de emprender, los hombres políticos pesan las ventajas que deben compensar los sacrificios que hacen.

?No lo dudéis, os lo repito: las dificultades y los gastos inmensos y una vez comprometida en esta lucha, la Francia tendré en honor no retrogradar y no hay poder humano capaz de calcular su duración?.

?Os he manifestado francamente una opinión en cuyo imparcialidad debéis tanto más creer cuanto que establecido y propietario en Francia veinte años ha y contando acabar ahí mis días, las simpatías de mi corazón se hallan divididas entre mi país natal y la Francia mi segunda patria.

?Os escribo desde mi cama en que me hallo por crueles padecimientos que me impiden tratar con toda la atención que habría querido un asunto tan serio y tan grave.