3 de Diciembre
1813
Se le nombra al coronel San Martín jefe de la expedición que iba a marchar en auxilio de las provincias interiores.

1820
Se denuncia al Virrey la existencia de un complot para entregar los Casti-llejos encabezado por los coroneles de la guarnición del Callao D. Juan de Santalla y D. Juan de la Cruz Cortinez. Pezuela releva la guarnición de la plaza.

1820
A la una de la tarde de este día, el Batallón Numancia emprende desde la ha-cienda de Palpa, la marcha para incorporarse al Ejército Libertador, embarcándose dicho cuerpo el Día 6 en Chancay en las goletas DOLORES y MINERVA ?las que fueron escoltadas por el bergantín GALVARINO (comandante Juan Spray)?, para desembarcar en Huasco y el día 10 acampaba en Huaura el Batallón pasado a los independientes, donde se les colmó de honores por los soldados del Ejército Libertador.

1837
San Martín escribe a su leal amigo O'Higgins, desde Paris:?Hace tres días que he regresado del campo a esta en donde los rigurosos fríos no me han permitido por más tiempo permanecer en él. Por otra parte, como mi hijo político tiene que regresar a Buenos Aires en todo el próximo febrero, era necesario venirnos para que pudiese hacer las disposiciones del viaje. Este tiene por objeto el de trabajar en el comercio a cuyo efecto mi amigo Aguado ha tenido la bondad de hacerle un adelan-to de catorce mil pesos. Yo estoy seguro que con la honradez este joven progresará en su nueva carrera. Por otra parte, él tendrá una ocupación y la satisfacción de ganar con su trabajo la subsistencia de sus hijas.

En el interín, Mercedes y sus niñas quedan a mi lado, esperando que su ausencia no se prolongue a más de dos años, en cuyo tiempo si el estado de Buenos Aires varia me iré con mi familia, bien sea a vivir a alguna casa de campo de sus inmediaciones o a mi chacra en Mendoza. (Sus nietas eran Mercedes y Josefa Balcarce, nacidas, la primera en Buenos Aires, y la segunda en Grand-Bourg a mediados del año 1836).

Nada, absolutamente nada dicen los papeles públicos del estado de guerra entre el Perú, Chile y Buenos Aires. Yo espero que la muerte del ministro Portales contribuya poderosamente a restablecer la paz, que jamás debió alterarse, porque los resultados de esta guerra no serán otros que el de contraer nuevos empeños en lugar de dedicarse a hacer desaparecer los males causados por la guerra de la independencia afirmando el orden y prosperidad de cada Estado. Yo espero, mi buen amigo, que usted tendrá la satisfacción de contribuir a la terminación de una guerra, no solo sin objeto, sino desastrosa para todos. Ya habrá usted sabido la violenta prisión de O?Brien en Buenos Aires; en el momento que lo supe he escrito a todos mis amigos, no solo para que se la hagan mas llevadera sino para que empleen su influjo en su libertad.