31 de Diciembre
1818
San Martín escribe a Pueyrredón, diciéndole Ya ha llegado el caso de hablar a V. E. con la claridad y respeto debido a un ciudadano que obedece y desea el bien de su patria. El Estado de Chile está en una completa bancarrota. Su actual administración ni es respetada ni amada y solo se sostiene por las bayonetas del ejército de los Andes; pero este apoyo desaparecerá por la falta de medios para su subsistencia, en razón de que no hay como sostenerla.

Mutuación alguna en el gobierno de este país no puede hacerse, pues no hay hombres capaces de tomar la rienda del gobierno; sin embargo de lo expuesto, solo pueden mantenerse el orden y seguir los progresos que son favorables coyunturas nos presenta para acabar con el virrey de Lima, siendo protegido este ejército con la cantidad que V.E. tuvo a bien asignar para su auxilio. De lo contrario soy de opinión de que V.E. lo mande repasar los Andes para poderlo utilizar del modo y forma que tenga por conveniente. La adjunta cuenta que incluyo hará ver a V. E. la deuda total, que ese Estado debe al ejército y Provincias Unidas. Por él calcule V. E. cual será su situación. Sólo su ejemplar disciplina puede hacer que se mantenga en orden, pues de los cuatro meses corrientes desde Septiembre inclusive no ha sido auxiliado con un solo peso y mucho menos para gastos secretos y extraordinarios de guerra, siendo los primeros tan indispensables como que sin relaciones en Lima nada puede hacerse.

1820
El general San Martín traslada su C. G. de Huaura a la Hacienda de Retes, en las cercanías de Lima: desde Pisco, su idea directriz es posesionarse de la capital por medio de un plan combinado y en el cual los brazos de la tenaza de acero que debía cerrar sobre Ia vieja Capital de los Virreyes debían ser por un lado el Ejército Libertador y por el otro la división del general Arenales encargada de unirse a él después de consumada la victoriosa campana de la Sierra. El avance sobre Retes obedecía a este plan y lógicamente hablando, el resultado favorable no podía considerarse en momento alguno como desventajoso: en este caso el ejército real o se rendía o combatía, y dadas las circunstancias en que se iba desarrollando la campa-ña desde el desembarco de Pisco, tenia muchas probabilidades de sentir el peso de las armas el ejército de Pezuela.