8 de Diciembre
1820
San Martín vuelve a escribir a O'Higgins y le dice: ?Estoy esperando por mo-mentos que la división de Arenales bata a la de O?Relly que remitió el virrey en su contra. Si esto se consigue, se puede asegurar entraré en Lima en todo el presente mes. Deseo con ansia la conclusión de esta campaña. Mi salud cada día se resiente de un trabajo que a cualquier otro más robusto agobiaría; en fin, seguiremos hasta más no poder. Que campo, mi querido amigo, exclama luego, se presenta a la Amé-rica para ser feliz; pero temo que nosotros no estemos a perder por nuestra falta de juicio como ha sucedido en las Provincias Unidas. Sostenga usted, por Dios, el orden en ésa. Algún día conocerán los chilenos el bien que se les ha hecho en evi-tarles la amargura?.

?Todo va bien y cada día se asegura más y mas la libertad del Perú, dirá luego. Yo me voy con pies de plomo sin querer comprometer una acción general, pues mi plan es bloquear a Pezuela; él pierde cada día la moral de su ejército, se mina sin cesar; su deserción crece y yo aumento mis fuerzas progresivamente. La insurrección corre por todas partes como el rayo y estoy esperando la de Trujillo con cuyo gobernador, el marqués de Torre Tagle, estoy de acuerdo. En fin, con paciencia y sin precipitar-se, todo el Perú será libre en poco tiempo?.

1821
En la mañana de este día, el coronel Francisco de Paula Otero, que ocupaba una posición en las proximidades del pueblo del Cerro, con 5.000 indios y 200 solda-dos veteranos; es atacado por el coronel Loriga, con tal ímpetu, que los húsares del Regimiento de Fernando VII dejaron en el acto sobre el campo de combate entre muertos y heridos más de 700 hombres, de los que comandaba el arrojado intendente de Tarma.

1827
A las siete de la mañana de este día fallece en Buenos Aires el teniente coro-nel fray Luis Beltrán, siendo sepultado al día siguiente, en el Cementerio del Norte, en clase de sacerdote que era, por haber renunciado a la carrera militar antes de morir, según expresa la comunicación de su antiguo amigo y albacea, el coronel Manuel Corvalan, al Inspector General de Armas, de fecha 10 del mismo mes y año. El otro acompañante de su cadáver en el entierro, fue el caballeresco general Tomás Guido.

1849
San Martín contesta al mariscal Castilla la carta que le escribiera el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú el 12 de Septiembre del mismo año, referente a la devolución del estandarte de Pizarro: hace una corta exposición de la forma como dicho trofeo fue recuperado del poder de un marqués español que habitaba una de sus haciendas en Chinelsa o Pisco, y en conocimiento San Martín de este suceso, envió un oficial con orden de recuperarlo, como lo logró. Comprobado que fue de que era el verdadero estandarte que tremoló Pizarro en la conquista del Perú, la Municipalidad de Lima lo donó a San Martín, y al declararse la independencia del país, declaró éste que era poseedor de tan preciado trofeo.

Termina el General su carta con el siguiente párrafo ?Lo expuesto no debe dejar la menor duda sobre mi legítima posesión de este interesante y antiguo signo de la conquista del Perú por los españoles. Sin embargo, yo había prevenido con mucha antelación los deseos de S.E. el señor presidente, declarando, en mi disposición testamentaria, ser mi voluntad el que dicho estandarte fuese presentado a la Repú-blica por mis herederos después de mi fallecimiento, como una demostración de mi agradecimiento a las distinciones con que me honro su primer congreso. Este térmi-no no será de larga duración, vista mi edad avanzada y lo destruido de mi salud?.