14 de Abril
1820
El Ministro Zenteno contesta a la nota del día anterior, a nombre de su Gobierno asegurando a San Martín que en el término de 15 días quedará completada la partida del empréstito de 300.000 pesos mandada exigir para realizar la expedición al Perú: «Las providencias a este respecto se agitan del modo más eficaz ?dice textualmente Zenteno? y ejecutivo, pero si ellas no son bastantes, S. E. ofrece por sí mismo hacer en persona la recolección».

1829
El general San Martín hablando en Montevideo con el co¬ronel Manuel Alejandro Pueyrredón, le dijo: «Yo no podía aceptar sus ofertas ?se refiere a las propuestas que le habían hecho Trole y Gelly a nombre del general Lavalle? porque José de San Martín poco importa, pero el general San Martín, da mucho peso a la balanza y tú sabes que he sido el enemigo de las revoluciones, que no podía ir a ponerme al servicio de una de ellas. Cuando Bolívar fue al Perú, yo tenía ocho mil hombres, podía sostenerme, arrojarlo; pero era preciso dar el escándalo de una guerra civil entre dos hombres que trabajaban por la misma causa y preferí resignar el mando». (Memorias del coronel Pueyrredón ?capitán cuando San Martín estuvo en Montevi¬deo? Página 238 de la edición de Julio Suárez, Buenos Aires, 1929).

1829
El general San Martín contesta al general Lavalle su carta del 4 del mismo en la forma siguiente: «Los señores Trole y D. Juan Andrés Gelly me han entregado la de usted del 4 del corriente. Ellos le dirán cuál ha sido el resultado de nuestra conferencia; por mi parte, siento decir a usted que los medios que me han propuesto no me parecen tendrán las consecuencias que usted se propone para terminar los males que afligen a nuestra patria desgraciada».

«Sin otro derecho que el de haber sido su compañero de armas, permítame usted, General, le haga una sola reflexión, a saber: que aunque los hombres en general juzguen de lo pasado según su verdadera justicia, y de lo presente, según sus intereses, en la situación en que usted se halla, una sola víctima que pueda economizar a su país le servirá de un consuelo inalterable, sea cual fuere el resultado de la contienda en que se halle usted empeñado; porque esta situación no depende de los demás sino de uno mismo».