2 de Abril
1820
Abierto el documento que San Martín redactara para Las Heras el 26 de Marzo, en Rancagua, en presencia de todos los oficia¬les del Ejército de los Andes convocados por su Jefe de E. M. al efecto, en el cual el ilustre General deponía el comando en jefe del mismo en virtud de haber caducado las autoridades supremas de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que eran de las que dependía; se procedió a levantar un acta que firmaron todos los jefes y un oficial de cada jerarquía de cada uno de los cuerpos en delegación de sus colegas, en la que ?unánimemente convinieron? quedando sentado como base y principio que ?la autoridad que recibió el señor General para hacer la guerra a los españoles y adelantar la felicidad del país no ha caducado ni puede caducar porque su origen, que es la salud del pueblo, es inmutable. En esta inteligencia si por algún accidente o circunstancia inesperada faltase por muerte o enfermedad el actual, debe seguirse la sucesión del mando el jefe que continúe en el próximo inmediato grado del mismo Ejército de los Andes?.

1822
Los miembros de la Municipalidad de Lima levantan un acta certificando que el estandarte que San Martín había recuperado del poder de los españoles es el mismo que tremoló el conquistador Francisco de Pizarro al realizar la campaña contra el Imperio de los Incas.

1822
La Municipalidad de Lima acuerda a San Martín el estan¬darte real que introdujo el conquistador Francisco Pizarro cuando entró en el Perú, ?para que tenga la satisfacción de conservar en su poder esa insignia de tiranía destruida bajo de su protección?.

El estandarte fue puesto en manos de San Martín al día siguiente por el presidente de turno de la Municipalidad don Francisco Antonio Alvarado.

1822
Desde su C. G. en Cuenca el general Santa Cruz, comunica a Arenales haber recibido su orden del 13 del pasado mes de Marzo y la del Gobierno del Perú «conducida por expreso en circunstancias que siguiendo el orden de la campaña tenía avanzados el batallón número 2, el primer escuadrón de cazadores y parte del de granaderos, y deseando reunirlos en el momento para dar el debido cumplimiento a lo ordenado, he tocado todos los medios que han estado a mi alcance reservando sólo el de la fuerza, por parecerme extremo para vencer la fuerte oposición que me ha presentado el señor general Sucre, fundado en su comprometimiento en las órdenes de S. E. el Protector en la combinación hecha y en la exigencia a la retribución del batallón de Numancia y para que V. S. I. se entere de todo más exactamente le dirijo apertoria la comunicación de S. E. en que incluyo todos los docu-mentos necesarios y que no los duplico a V. S. I. por falta de tiempo; por ellos verá V. S. I. el término a que hemos llegado».

«Yo creo que V. S. I. no desaprobará el que haya preferido un mal a otro mayor como el de un rompimiento. Es verdad que por no creerme autorizado sin embargo de que también busqué recurso en el consejo de una junta de guerra, donde los jefes fueron del unánime parecer que demuestra el duplicado de la acta que es igualmente inclusa».

«V. S. I. en vista de todo me dirá en contestación si conviene que todo ceda al cumplimiento de la orden, en cuyo caso nada me será duro».

1842
San Martín escribe desde Grand-Bourg, ?cerca de París? a O'Higgins la última carta que se conoce dirigida a su gran amigo: «Aunque sin noticias directas de usted, ?le dice? pues hace más de tres años que no recibo carta suya, he sabido tanto por el ministro de Chile en París, como por el señor Bardel, cónsul francés en Concep¬ción, que usted gozaba de salud cumplida, mientras la mía ha sido bien fatal por más de un año, lo que me obligó a buscar el pasado invierno un clima más templado, por cuyo medio mi salud se ha repuesto completamente» «Que goce de salud cumplida y que la felicidad le acompañe cons¬tantemente, son los votos de este su antiguo y viejo amigo».