26 de Abril
1806
Por Real Orden de esta fecha se dispone que la tesorería del Montepío Militar de Madrid abone a la viuda del capitán Juan de San Martín en esta Capital, la pensión de mil quinientos reales de ve¬llón anuales a partir del 1ro de Enero de dicho año, por haber fijado su residencia en Madrid desde fines de 1805; pensión que anteriormente se le abonaba por la tesorería del citado Montepío de Andalucía.

1821
Arenales llega a Oyón, donde encuentra a la división del coronel Gamarra, que se le incorporó pero casi deshecha, tal era su estado.

En Oyón, Arenales recibió noticias de que las fuerzas realistas sumaban de 2.500 a 2.600 plazas mandadas por el general Mariano Ricafort, siendo sus subordinados inmediatos los coroneles Valdés y Carratalá. La división de Arenales sumaba 2.500 hombres, contando los 500 de Gamarra.

26 de Abril
1834
Ante los escribanos de París, señores Huillier y Jonquoy, se extiende la escritura de venta de la propiedad adquirida en Grand Bourg por el general San Martín al caballero francés Francisco Berlier, anti¬guo oficial superior del Cuerpo Real de Ingenieros - Oficial de la Real Orden de la Legión de Honor y Caballero de San Luis - y a su esposa Hedwiwg Carlota de Frantz Derlinwein.

La propiedad fue adquirida en 13.500 francos y estaba edificada dentro de un terreno que tenía una superficie de 5 áreas y 11 centiáreas.

1835
San Martín compra una casa en París, situada en el Nro 1 de la Rué Neuve Saint-Georges, la que adquirió al señor Bernard Thirrion, en la suma de 140.200 francos, que pagó en dos cuotas: 79.000 francos que abonó el 23 de Septiembre del mismo año, y el resto 61.200 fran¬cos, dos días después.

El tribunal civil de París reconoció esa compra el 21 de agosto de ese año, comprometiéndose San Martín al entrar en su posesión pagar las dos hipotecas existentes.

1838
San Martín escribe desde Grand-Bourg a su amigo el Dr. Mariano Alvarez, de Lima: «He dicho que escribía mis campañas. No, por eso vaya usted a creer que ellas vean la luz inmediatamente. No, amigo, hasta después de mi muerte no serán impresas, primero, porque con esta seguridad serán escritas con la más severa imparcialidad y veracidad sin perdonarme a mí mismo y segundo ni mi instrucción ni mis luces son capaces de presentar al público estas Memorias con la corrección necesaria. Y luego agrega: El trabajo hecho hasta el día se reduce a clasificar los hechos por orden cronológico con los documentos que lo comprueban en el período de cada año, principiando desde 1813 hasta fines de 1822.

Si después de mi fallecimiento mi hijo político cree que estos materiales reunidos pueden ser de alguna utilidad a nuestra América, como yo lo creo, él y mis amigos buscarán una pluma ejercitada capaz de hacer ver la luz con fruto a estas Me¬morias"».