23 de Junio
1808
Fuerzas españolas bajo las órdenes del teniente coronel Juan de la Cruz Murgeón, integrada por una compañía de cazadores de Guardias Valonas, otra de Balbastro, otra de Voluntarios de Valencia, otra de Campo Mayor y distintas compañías más, pertenecientes al batallón del Príncipe, de Dragones de la Reina, de húsares de Olivenza, de Borbón y de Carmona; se hallaban en marcha desde Aldea del Río por el camino del Arrecife, y después de haber andado como tres cuartos de legua, el capitán D. José de San Martín, comandante de su vanguardia, aviso que se había encontrado una descubierta de los enemigos: Murgeon le ordenó que los atacase, pero no habiendo podido verificarlo por haberse puesto aquellos en fuga, se dirigió San Martín por una trocha, sostenido por una partida suya de Campo Mayor, a cargo del subteniente Cayetano de Miranda, y la caballería de su mando de húsares de Olivenza y Borbón, la que sumaba 21 caballos. Con ellos pasó a la casa de postas, situada en Santa Cecilia. Al llegar a ella?dice la "Gaceta Ministerial" de Sevilla? vio que los enemigos estaban formados en batalla, creyendo que San Martín con tan corto numero no se atrevería a atacarlos; pero este valeroso oficial, únicamente atento a la orden de su jefe puso su tropa en batalla y ataco con tanta intrepidez, que logro desbaratarlos completamente, dejando en el campo diez y siete dragones muertos y cuatro prisioneros que, aunque heridos, los hizo conducir sobre sus mismos caballos, habiendo emprendido la fuga el oficial y los restantes soldados con tanto espanto, que hasta los mismos morriones arrojaban de temor, lográndose coger quince caballos en buen estado y los restantes quedaron muertos. El teniente coronel Murgeon dispuso marchar en auxilio de su comandante de vanguardia, pero a pesar de haber marchado sus fuerzas en dos columnas para reforzar a San Martín, cuando ya se hallaba en camino la acción había terminado y el avance de tales columnas solo sirvió para contener a los enemigos y permitir el mejor desprendimiento de la vanguardia de la lucha empeñada. Tal fue la acción de Arjonilla, donde solo tuvieron los españoles un cazador de Olivenza herido, pese a haber soportado dicha tropa descargas de tercerolas y pistolas. 1821.-No obstante su resolución del día anterior, San Martín da órdenes prolongando el armisticio por tres días, convenidos con Valdés, por acuerdo de la diputación. Tal prórroga la firmaron con repugnancia los comisionados realistas porque formularon varias quejas al Virrey contra Valdés por la conducta antipolítica de éste.