29 de Junio
1821
Habiéndose reanudado las hostilidades por haber terminado el armisticio de Punchauca, ajustado el 23 de Mayo, el coronel Alvarado repite la difícil marcha que había realizado anteriormente para batir a Carratalá y que interrumpió la comunicación de la vigencia del armisticio: llegó Alvarado sorpresivamente al pueblo de Huando, y alcanzó a interceptar la retirada a una compañía del Batallón imperial Alejandro, a la que obligó a deponer las armas íntegras, con la pérdida de algunos muertos, Carratalá estaba más a retaguardia, pero no obstante los escuadrones de Granaderos a Caballo empezaron a cortarle la retirada y estaban próximos a darle alcance, cuando un parlamentario que llego hizo conocer una nueva suspensión de hostilidades, lo que detuvo el ataque que se estaba preparando.

Después de la refriega de Huando, la vanguardia regresé a Huancayo por el puente de Izcuchaca del cual se había apoderado el comandante Aldao, cuando se le presentó un parlamentario realista para comunicarle la suspensión de hostilidades, la que fue acatada por Aldao

También Arenales regresó a donde recibió comunicaciones frecuentes del coronel Isidoro Villar y Díaz (salteño), comandante general de las guerrillas patriotas, informándole que los realistas se preparaban para evacuar la ciudad de Lima.