1821
San Martín expide un bando declarando que el estado de guerra en que se halla Perú con la Metrópoli, no es conciliable con la circunstancia de que se presenten en las calles publicas oficiales del ejército real con las escarapelas e insignias españolas, por lo que prohíbe el uso de tales distintivos.

1821
Lord Cochrane ordena al capitán Crosby, que embarcado en los botes de la escuadra, extrajese de la bahía del Callao cuantos buques pudiera a pesar de estar protegidos por las baterías de los castillos; correspondiendo a la confianza en él depositada, Crosby capturo esa misma noche los buques mercantes españoles SAN FERNANDO y MILAGRO y la corbeta de guerra RESOLUCION, con muchas lanchas; incendió otros dos buques, despreciando el fuego de las baterías de la plaza.

1821
En la noche del 23, Arenales recibió noticias de Lima, anunciándole que el Virrey había contramarchado, dejando a Yauyos para buscar el paso de Turpo y Totay, sobre Huancavélica: la causa era que los habitantes de Yauyos, muy patrio-tas y belicosos, habían opuesto una obstinada resistencia a la marcha de de La Serna, causándole gran pérdida, y obligándole a abandonar el paso que buscaba.

Arenales había hecho saber a los habitantes de los Yauyos la próxima salida de los realistas de Lima, incitándolos a la resistencia, y aquellos respondieron ampliamente a este llamado: las familias con sus ganados habían emigrado y retirado los víveres y forrajes, las casas abandonadas, los caminos cortados en los puntos estrechos e indispensables; toda la gente de pelea, hasta los muchachos, dividida en trozos, ocuparon los lugares culminantes en los desfiladeros, convirtiéndolos en inexpugnables castillos: los que poseían armas de chispa y blancas formaban las guerrillas en los bajos, sosteniendo continuamente tiroteos con los enemigos y refugiándose en los boquetes laterales, según las circunstancias.

Considerando Arenales lo difícil que era dar con el Virrey La Serna, el día 24 abandonó el pueblo de Yauli, llegando a medio día a la cima de la cordillera, a la caída de la tarde alojó en unos caseríos minerales a lo largo de la quebrada de San Mateo, mas abajo de Casa-Palca, quebrada que conduce directamente a Lima y da origen y cauce al caudaloso río Rimac.

La división de Arenales encontró aún rotas algunas laderas, que dieron trabajo para franquearlas, siendo esto una reliquia de las hostilidades de las partidas de monto-neros contra los realistas que salían de Lima.