1794
Despachos de 1er. subteniente de la 4ta compañía del 1er batallón del Regimiento de Infantería de Murcia conferidos a San Martín por S. M.

1819
El general San Martín escribe al Director O?Higgins, diciéndole: El destino de la América del Sur está pendiente solo de usted.

No hay duda que viene la expedición a atacar a Buenos Aires y tampoco la hay de que si viene, como todos aseguran, fuerte de diez y ocho mil hombres, el sistema se lo lleva el diablo. El único modo de libertarnos es el que esa escuadra parta sin per-der momento a destrozar dicha expedición: la falta de la marina en Chile no asegura tanto ese Estado como la fuerza que usted tendrá disponible para su defensa.

Si convencido de mis razones hace usted partir la escuadra para batir la expedición, San Martín ofrece a usted cumplir bajo su palabra de honor y como amigo, los artículos en que oficialmente lo propongo; los buenos resultados penden en el sigilo, y por lo tanto soy de opinión que solo usted, Cochrane y Guido deben estar en este arcano.

Se me llama con la mayor exigencia a Buenos Aires, pero no partiré hasta no recibir la contestación de usted: le ruego por nuestra amistad no me demore un solo momento. Es la ocasión en que usted sea libertador de la América del Sur. La expe-dición española no saldrá de Cádiz sino en todo Agosto; de consiguiente da tiempo suficiente para que nuestra escuadra pueda batirlos. Si como es de esperar Cochra- ne lo verifica, terminamos la guerra de un golpe.

Si usted se decide, venga el aviso para hacer salir de Buenos Aires los víveres y demás refrescos para nuestra escuadra al punto que indique Cochrane.

Toda mi amistad se interesa en el buen éxito de este proyecto, pues de él resultará el bien general de la América.

1821
En la plaza principal de Lima se jura solemnemente la Independencia: en la mañana de tan memorable día, San Martín reunió en el palacio de los Virreyes a los jefes de su E. M. y desde allí se dirigió a la plaza principal, acompañado del marqués de Montemira, de su E. M. y de todos los jefes y oficiales del Ejército Libertador.

Precedía a este séquito una lujosa y numerosa comitiva: en medio de la plaza se había construido un gran tablado, al que se dirigió San Martín y una vez en alto el marqués de Montemira puso en su mano la bandera peruana que el Generalísimo creara en Pisco y recibiéndosela San Martín en medio de un alborozo delirante, la tremoló y pronunció estas palabras que al decir de un cronista permanecerán esculpidas en el corazón de todo peruano eternamente.

?El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defienden.

Batió luego por repetidas veces la bandera y mientras el símbolo de la nueva nacionalidad era sostenido por su fundador, el pueblo repetía: Viva la patria, viva la libertad, viva la independencia.

Por la noche se celebro tan magno acontecimiento con una recepción solemnísima en las salas capitulares del ayuntamiento, a la que asistió lo más calificado de Lima.

Bailóse hasta altas horas de la noche, y por todas partes se dejaba ver San Martín afable y cautivante. Todo cooperaba ?se dice en un documento?? a hacer resaltar más y más el esplendor de una solemnidad tan gloriosa.

1821
El coronel Otero regresa al C. G; de Arenales con la orden de San Martín exigiendo que la división regresara y se colocara del otro lado de la Cordillera, y en las instrucciones le prescribía recuperar algunas de las posiciones perdidas en la Sierra y mantenerse en ellas a toda costa, para lo cual enviaría armas, víveres secos, vestuarios, etc.

Arenales calculando las dificultades que iba a encontrar para desalojar a los realistas de los territorios que habían ido ocupando a medida que él los había ido evacuando, propuso a San Martín marchar directamente al puerto de Ancón, donde se hallaban los transportes del Ejército Libertador; embarcarse allí y dirigirse hasta Pisco o Puertos intermedios, donde los procedimientos operativos estaban claramente indi-cados por los primeros ensayos que se habían realizado desde el desembarco del Ejército Libertador.

1822
El Protector, embarcado en la MACEDONIA, zarpa de Guayaquil por la mañana, en viaje de retorno al Callao: al llegar a la isla Puna desembarcaron el vicealmi-rante Blanco Encalada, el ministro Salazar, el general La Mar y el coronel Rojas, que integraban su comitiva.

1901
Se inaugura solemnemente en el Callao el monumento del Fundador de la Libertad del Perú.

1921
Se inaugura en Lima un monumento al general San Martín, obra del escultor español Mariano Benlliure.