1821
Al aproximarse Canterac a Lima, San Martín ordenó que toda la plata existente en la Casa de Moneda, acuñada o no acuñada, tanto del Gobierno como de los particulares, fuese trasportada a los buques mercantes fondeados en Ancón: estos eran la JEREZANA, la LUISA y la PERLA. Al enterarse de esta circunstancia, Lord Cochrane decide apoderarse de aquellos caudales, violando todos los respetos que imponía la jerarquía y desatendiéndose de toda conveniencia social y política: dispuso trasbordar a bordo del O?HIGGINS tales valores, que según Paz Soldán eran los que se detallan en la siguiente relación:

Oro amonedado.......,..... .....97 onzas
Oro en pasta ...............,..... 2.063
Plata amonedada .......,..... 25,679 $ 3 1/2
Plata fina y chafalonía ...... 8.296 marcos
244 pallones y paquetes de monedas cortadas, cuyo peso se ignoraba.

De procedencia particular: 2.170 marcos 3 onzas; más cinco zurrones de plata piña pertene-cientes a D. Francisco Arniral, cuyo peso no se conoce; pero se calcula que su valor no pasaba de 200.000 pesos de la moneda de entonces. A los comisionados de San Martín encargados de recibir el dinero de pertenencia particular, 1.537 marcos con 6 onzas, reteniendo Cochrane el resto, afirmando que pertenecía al Estado. Se formuló a Cochrane el cargo de haberse apoderado de 400.000 pesos, y negándose a devolver el dinero perteneciente a particulares; pero el Almirante afirmó que este último había sido reintegrado a sus dueños, y que la suma incautada sólo ascendió a 205.000 pesos, de la que pertenecían al Gobierno 137.000, sin incluir 100.000 pesos del contrabando embarcado en la LUISA

El mismo día, San Martín escribió a Cochrane una enérgica nota diciéndole haberse informado de que había extraído por la fuerza los tesoros depositados en distintos buques, y ordenándole como Protector del Perú procediese a devolver a aquellos las sumas que les había quitado.

Dicha nota la puso en manos del Almirante el coronel Tomás Guido, primer ayudante de campo de San Martín.