1817
Advertido el coronel Freire de que los derrotados en el último combate de Arauco trata-ban de reorganizarse, se dirigió el día 25 al río Tubul, alcanzando a los realistas a las tres de la madrugada del 26: sin darles tiempo para reponerse de la sorpresa, los atacó inmediatamente, batiéndolos: 130 fusileros españoles y alrededor de 300 indios quedaron tendidos en el campo de la lucha: los patriotas sólo tuvieron 2 muertos y algunos heridos.

1820
En Miraflores, cerca de Lima, se ajusta un armisticio de ocho días con el Virrey Pezuela, con el fin de tratar la terminación de la guerra.

1821
San Martín pasa al almirante Cochrane una copia de las instrucciones del Gobierno de Chile, que autorizaban al primero en su carácter de Generalísimo de la expedición libertadora, a disponer de toda o de parte de la escuadra: en virtud de tales disposiciones, San Martín ordenaba a Cochrane abandonar inmediatamente los puertos del Perú con los buques de su mando, debiendo antes devolver el dinero y el tesoro metálico de particulares de que se había apropiado.

1821
El teniente coronel O'Brien marchó hacia Canta con los montoneros del teniente coronel Dávalos. Miller atacado fuertemente por el paludismo, se quedó a retaguardia con los de Quirós.

1846
Desde Grand-Bourg, San Martín le escribe al general Francisco Antonio Pinto, diciéndo-le: Que las notabilidades de un estado sean las del dinero, del talento o del nacimiento, ello es que han existido, existen y existirán siempre, y estas barreras son tan marcadas en Estados Unidos como en Inglaterra, lo que comprueba que el hombre en todo género de gobierno es el mismo, es decir sujeto a las mismas pasiones y debilidades. En resumen el mejor gobierno no es el más liberal en sus principios, sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen.