1784
Nace en las proximidades de la ciudad de Mendoza el niño que más tarde debía ser el famoso teniente coronel fray Luis Beltrán, el artífice de los elementos de guerra con los cuales San Martín realizaría sus magníficas campañas de Chile y del Perú. Fue bautizado en la iglesia de Mendoza a los tres días de nacido, el 10 de Septiembre, con los nombres de José Luis Marcelo, y por un error de escritura fue asentado como hijo de D. Luis Beltrán, a lo que se debe que su apellido quedase alterado para el porvenir, pues el verdadero nombre de su progenitor fue Luis Bertrand, francés de origen, y su madre se llamó Manuela Bustos. Fue apadrinado en óleos, por D. Simón Videla y doña Maria Josefa Reyes.

1821
El ejército de Canterac llega a Pampa Grande, donde se enteró que el de San Martín ya había ocupado posiciones para librar una batalla defensiva.

1821
A principios de este mes, Cochrane, enterado de la proximidad del ejército enemigo sobre el Callao, le escribe a San Martín: Todo esto lo he previsto, y estoy cierto que me hará usted la justicia de acordarse cuántas veces y cuánto tiempo hace que se lo he dicho.

La presente medida del enemigo parece dictada de la desesperación hallando que era imposible pasar adelante. Así no dudo que la mayor parte se pasará a usted al momento que los ejércitos se acerquen. Ojalá que pudiera acompañar a usted con alguna ventaja a cosechar los laureles que le aguardan, pero si esto no puede ser, es debido a lo que tanto tiempo he deseado evitar.

En verdad, el cuidado de los Castillos, si los enemigos saliesen a ayudar a sus compañeros, es importante y yo haré todo lo que pueda en este caso como para pagar a los marineros de lo que hay adentro.

El día 7 de este mes le vuelve a escribir el siguiente lacónico mensaje: Mi caro amigo, siento que me es imposible acompañar a usted en el combate más glorioso que ha habido hasta ahora en la América del Sur y tomar al mismo tiempo las providencias necesarias para asegurar el castillo si sale su guarnición.

1821
San Martín, que según los cálculos más ajustados, no disponía de más de 5.700 plazas en Lima, ante la aproximación de Canterac, utilizando la topografía del terreno desplegó sus tropas a lo largo del río Surco, empleando como centro de su dispositivo la chacra de Mendoza: la derecha de su línea de batalla la apoyó en el camino real que unía a Lima con San Borja, Valverde y Tebcs; prolongó su izquierda pasando por el pie del cerro de San Bartolomé y por la chacra de Quirós; su retaguardia la afirmó en los cerrillos del Pino. Su segunda línea defensiva la extendió parapetándola detrás de los tapiales en que se dividían las chacras, y se situó así en una posición tan hábilmente estratégica, que Canterac la reconoció en el acto como inexpugnable.

Por su parte, el general realista se estableció en la hacienda de la Molina y el pie del cerro de este mismo nombre, y separado del dispositivo patriota solamente por el río Surco. Apoyada allí la derecha, Canterac desplegó todas sus fuerzas según se lo permitían las caídas orientales del Cerro de la Molina, y a su caballería, que era el arma preponderante de su ejército, la colocó en su izquierda, lista para cargar, si las circunstancias lo permitían, sobre la derecha independiente.