1814
San Martín pasa una circular a los Cabildos y Comandante General de Fronteras, haciendo saber que se ha recibido del Gobierno de Cuyo el día 6 del mismo mes.

1820
Desembarca en la bahía de Paracas la expedición libertadora del Perú, lugar en el que habían fondeado los barcos que constituían el convoy y su escolta, el día anterior a las 6 de la tarde.

Las operaciones de desembarco se iniciaron a las 4 de la mañana de esta jornada memorable.

1820
Desembarcados los cuerpos del Ejército Libertador, desde su C. G. en Pisco, San Martín expide una vibrante proclama a sus tropas recomendándoles el más juicioso comportamiento en las tierras que recorran y estableciendo las penalidades a que serán acreedores los que violen tales disposiciones. Termina la proclama con el siguiente párrafo:
¡SOLDADOS! acordaos que toda la América os contempla en el momento actual y que sus grandes esperanzas penden de que acreditéis la humanidad, el coraje y el honor que os han distinguido siempre donde quiera que los oprimidos han implorado vuestro auxilio contra los opresores. El mundo envidiará vuestro destino, si observáis la misma conducta que hasta aquí; ¡pero desgraciado el que quebrante sus deberes y sirva de escándalo a sus compañeros de armas! Yo lo castigaré de un modo terrible y él desaparecerá de nosotros con oprobio e ignominia.