26 de Noviembre
1818
Después de seis meses de ausencia, San Martín se apea de su mula de viaje a la puerta del palacio de los Obispos de Santiago, su residencia oficial.

1820
En un lugar distante 5 leguas de Ica, el comandante Juan Antonio Pardo con una columna realista, da alcance a la retaguardia del sargento mayor José Félix Aldao, que perdió en el choque 14 muertos, 4 heridos, 13 prisioneros y mucho armamento.

El resto de la fuerza de Aldao pudo proseguir su marcha hasta llegar al pueblo de Córdoba, situado 16 leguas al Este de Ica: en Córdoba lo recibieron a pedradas y hondazos al cabo de medía hora de este segundo encuentro, pudo Aldao proseguir su retirada hasta el pueblo de Tivillo, a donde llegó al caer la noche, lugar en el que también sufrieron la hostilidad de los habitantes, a los que se agregaron parte de los que habían atacado a los patriotas en Córdoba.

1821
Desde Trujillo, el general Arenales escribe a San Martín: Tendrá Vd. aquí una fuerza hecha substancial, disponible y pronta para engrosar el ejército e invertirla en lo que tenga por conveniente. Con esta consideración me esfuerzo a poner este batallón y el nuevo de Piura en el pie de ochocientas a mil plazas cada uno y los cuatro escuadrones allí y aquí en setecientas veinte, a razón de noventa por compañía sin las diez supernumerarias en cada una. Para el batallón de Piura me faltan muchos oficiales, tres capitanes, diez o doce subalternos con algunas clases. Están ya formadas cuatro compañías en pie alto y la gente para las otras dos en instrucción, esperando oficiales y clases.

1821
Sucre propuso a raíz del informe del coronel Heres, que el Numancia fuese devuelto a Colombia, pero como el Protector ya había destinado otras tropas para reforzar la división colombiana de operaciones en el Ecuador, se resolvió que el Numancia quedase al servicio del Perú; pero como los componentes del cuerpo de referencia, dudando de la efectividad del convenio, insistieron en que se los devol-viera a su patria se resolvió el día 27 de Diciembre que el Numancia no obedecería más órdenes que las que impartiera Sucre, que serían comunicadas por el Gobierno del Perú.