29 de Noviembre
1820
Desde su C. G. en Supe, San Martín se dirige al marqués de Torre Tagle, informándole que las provincias de Ica, Huamanga y Huancavélica habían proclamado libremente su separación solemne del Rey de España, y espera que Jauja, protegida por la división del coronel Arenales ?le dice textualmente-, no tardará en seguir aquel ejemplo. Conchucos y Guamalies, Cajatambo y Huaylas, han dado riendas a su patriotismo tanto tiempo reprimido por la presencia de la fuerza opresora.

Detalla a continuación la tentativa de otros pueblos peruanos para sacudir el yugo español y la captura de la fragata ESMERALDA, bajo las baterías del Callao, ha decidido de tal modo la balanza marítima a mi favor, que no queda el menor obstá-culo para la realización de mis planes. Y termina invitando a Torre Tagle a que la provincia de Trujillo, que gobierna ?que se halla por la insurrección de Guayaquil y la posición del Ejército Libertador? siga el ejemplo de las otras que se han adherido a la causa emancipadora.

1821
San Martín decreta la forma como debía organizarse el cuadro de oficiales de la marina peruana, uniformes de cada jerarquía, condiciones para ascensos, etc.

1821
San Martín pasa al coronel Miller una nota pidiéndole que le informase debi-damente sobre las cantidades de dinero y las especies tomadas al enemigo, tanto en Pisco como en los otros puertos de la costa, durante la campaña a Intermedios.

Este dinero y estas especies las había depositado Miller en poder de Cochrane para mayor seguridad.

1821
El coronel Tomas de Heres entrega en Guayaquil a Sucre una representación de los oficiales del Numancia, fechada el 20 de Octubre, en la que decían que esta-ban en la más tremenda alarma por su permanencia en una tierra que aborrecían y que el batallón se disolvía indefectiblemente si permanecía por más tiempo en el Perú: el coronel Heres aseguraba en un informe elevando dicha representación, que si el cuerpo permanecía un mes más en Lima se perdía irremediablemente.

1848
Desde Boulogne-sur-Mer, San Martín escribe a Rosas: A principios de este mes tuve la satisfacción de escribir a usted felicitándolo por el levantamiento injusto del bloqueo con que hostilizaba a muestra patria la Inglaterra y la Francia. Ahora lo verifico con otro motivo puramente personal. En mediados del presente mes comuni-caron desde Paris, mi amigo el señor don Manuel de Sarratea y mi hijo político don Mariano Balcarce, el nombramiento que ha tenido usted la bondad de hacer a este ultimo como oficial de la Legación Argentina en Francia, y que estoy seguro desem-peñara con honor. Esta nueva y no prevista prueba de amistad me demuestra cada día más, el empeño de usted de contribuir a hacer más soportable los males de este viejo patriota. Gracias; un millón de gracias, mi apreciable general, por todos sus favores: ahora solo me resta suplicarle que, en el estado de mi salud quebrantada y privado de la vista, si las circunstancias me obligasen a separarme de este país, vis-to su estado precario, como igualmente el resto de la Europa, permita usted el que dicho mi hijo me acompañe, pues me seria imposible hacerlo sin su auxilio.