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J. Pettenghi

La familia de San Martin en Cdiz

Cuando el sol se escondía tras las murallas de la plaza fortificada de Cádiz el 13 de marzo de 1784, resonaba en la bahía el estampido del cañón anunciando que las puertas de la ciudad quedaban cerradas hasta el amanecer del nuevo día. En ese momento echaba el ancla la fragata de guerra "Santa Balbina", procedente de Montevideo.
Viaja a bordo el capitán don Juan de San Martín, con su esposa, doña Gregoria Matorras, y sus hijos, todo criollos, María Elena, Juan Fermín, Manuel Tadeo, Justo Rufino y José Francisco, después de una larga permanencia en los territorios del Río de la Plata.
El "Mercurio de España" dará así la noticia del arribo de la "Santa Balbina", en su número de marzo de 1784: "Esta noche ha entrado en nuestro puerto procedente de Montevideo la Fragata de guerra "Santa Balbina" al cabo de 108 días de navegación. Conduce de cuenta de S.M. y de particulares 1.180.604 pesos fuertes en plata y oro acuñado, 10.292 marcos de plata labrada, 80 de oro, 523 rollos de tabaco negro del Paraguay, 30.067 cueros al pelo para particulares."
Asomado a la borda de la fragata, José Francisco, el más pequeño de la familia, contempla las imponentes murallas, sin saber que en esta ciudad pasará casi dos lustros de su vida, con una influencia decisiva en su carácter, en su formación y en su pensamiento, lo que lo llevará a adoptar en esta ciudad la decisión más importante de su existencia.
Ante la vista del pequeño José Francisco se alzan los baluartes de los Negros, de San Antonio y de San Carlos, erizados de cañones en sus troneras. Frente a él se abren las Puertas de la Mar y de Sevilla. Al fondo de este gran lienzo se divisan las torres de Santo Domingo, del Cabildo y la de señales, llamada de Tavira.
Reinaba en las Españas don Carlos III, monarca ilustrado, y en Cádiz gobernaba el general don Alejandro O'Reilly, a quien Cádiz debe muchas de sus mejoras urbanas que la distinguen como la más bella del reino de Andalucía. Fray Tomás del Valle se afana durante aquellas fechas en culminar la obra de la nueva catedral ideada por su antecesor, don Lorenzo Armengual de la Mota.
Desembarcada la familia San Martín, el cabeza de la misma acude a la Aduana Vieja para gestionar la devolución de los mil quinientos pesos -toda su fortuna- depositados en la caja de la fragata antes de iniciar el viaje a la península, como era de rigor en la época.
Mientras tanto doña Gregoria, castellana vieja, se postraría con sus hijo ante la Virgen del Rosario, "Galeona", que recibe culto en el convento de Santo Domingo.
Luego se acercarían a contemplar la gran obra de la catedral nueva, todavía sin cubrir y cuyos canteros trabajan sobre planos de monteo a la vista del público, tallando los sillares de mármol, de la que, andando el tiempo será llamada "catedral de la Américas", y que no será terminada hasta finales del reinado de Fernando VII.
La primera noche de su estancia en Cádiz es probable que los San Martín se albergaran en la posada del "Mesón Nuevo" y luego en una residencia que la historia no ha localizado. Lo que sí parece es que mientras el capitán don Juan de San Martín resuelve los tramites burocráticos de su afincamiento en la vieja patria, el resto de familia se dedicaría al callejeo de una plaza que el gobernador político-militar, conde de O`Reilly, mantiene limpia y aseada, haciendo cumplir con rigor las ordenanzas dictadas para la limpieza y ornato del caserío.

Pasean por Cádiz ilustrado, donde Jorge Juan, el célebre marino matemático, había fundado casi treinta años antes la "Asamblea Amistosa Literarias", que agrupaba a los varones doctos de la ciudad, tales como Pedro Virgili, primer cirujano del Real Colegio de Cirujanos de la Armada; aunque los jóvenes estarían más atentos al espectáculo vario pinto de la calle Nueva, en la que marineros y mercaderes de todas las naciones armaban el bullicio de sus negocios porque el comercio internacional que florecía en Cádiz permitía que los gaditanos mantuvieran contacto permanente con diversas naciones, dándole un carácter cosmopolita y una mentalidad abierta a todos los pueblos.