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A. Villegas

La familia de San Martin en Mlaga

En un interesante trabajo que publicara Alfredo C. Villegas en “San Martín en España” (Instituto Español Sanmartiniano, 1981), podemos leer: “La identificación del lugar en que se levantaba la casa de la calle de Pozos Dulces, de la ciudad de Málaga, ocupada por el capitán don Juan de San Martín y su familia desde 1785 en adelante, presenta las dificultades que naturalmente emergen del tiempo transcurrido...” Más adelante concluye, después de un exhaustivo análisis que “Esto último prueba que la casa que habitaron el capitán Juan de San Martín y su familia desde el final de 1785 hasta el de 1791 ya no existe.”
“De allí al terminar dicho año 1791 se mudó la familia a una casa situada en la Alcazabilla (barrio demolido en el siglo pasado), donde don Juan vivió sus días hasta la muerte ocurrida en 1796.”
En Málaga completó nuestro Libertador sus primeros estudios en la escuela de Temporalidades, antiguo establecimiento que perteneciera a los jesuitas, y después encauzó decididamente su vocación por la carrera militar.
Nelly Yvis Rossi Etchelouz, en la obra ya citada nos dice que: “Con once años ingresa en el Regimiento de Murcia, impulsado por una precoz ambición, forjada en un hogar constituido por hombres de armas; solicita ser admitido como cadete en ese Regimiento “a ejemplo de su padre y de sus hermanos cadetes que tiene en el Regimiento de Soria.”
“Su padre que ejercía en ese momento su grado de capitán, agregado al estado mayor, en la plaza de Málaga, “está pronto a asegurar el tanto de asistencias que prescribe su majestad.”
El dictamen favorable a esta solicitud se produjo el 9 de julio de 1789, fecha que San Martín consideraba como el inicio de su carrera militar.
Dice nuestra misma fuente más adelante: “Se inicia así este nuevo ciclo vital y educativo, intenso: la escuela de una guerra continua en la que logró plasmar su extraordinaria personalidad de estratega.
Época de grandes desafíos, de jornadas sin tregua, de aprendizaje y evaluación permanente en el teatro vivo de los acontecimientos militares más relevantes: escuela de vida guerrera sin par.”
Es a este período de su vida que José Pacífico Otero lo sintetiza en su “Historia del Libertador don José de San Martín”, de la siguiente manera: “San Martín, en lugar de hacerse soldado con la revolución, como sucedió con tantos otros jefes desde Bolívar a O’Higgins, fue soldado para la revolución.
Este es precisamente uno de sus méritos y esto explica el por qué lo orgánico predominó en él sobre lo impulsivo y siendo un táctico no pudo ni improvisar batallas, ni dejarse arrastrar por la veleidad de los acontecimientos.
Gloria es de España – y esto aun cuando pueda creerse una ironía – el habernos dado un soldado de semejante talla; pero gloria es de América el habernos descubierto a un libertador, bajo el uniforme aquel de teniente coronel con que se trasladó de Cádiz al Plata el que había cimentado su renombre de pundonoroso y de bravo en batallas campales contra Napoleón.”
Su bautismo de fuego lo recibió en suelo africano, el 25 de junio de 1791, cuando prestaba servicio en Orán con una compañía de granaderos, y para entonces sólo tenía 13 años. Así, sus primeras vivencias militares en operaciones lo llevan de Málaga a Orán, después a Aragón y más tarde al Mediterráneo, “en esa parte donde los Pirineos lucen toda su belleza geográfica”.
El 4 de diciembre de 1796 muere su padre quien ya vivía retirado del servicio en Málaga, debiendo resignarse José de San Martín a no poder estar con él en su momento final.